Analizar el flujo antes de rediseñarlo
Primero observamos cómo se trabaja: dónde se acumulan tareas, qué decisiones se retrasan y qué fricciones aparecen entre áreas. Con ese diagnóstico, rediseñamos los procesos junto a quienes los ejecutan para eliminar pasos innecesarios.
Integramos la metodología técnica con la realidad de los equipos, de modo que el nuevo flujo sea comprensible y sostenible.